Archivos para Noviembre, 2006

El regreso

Publicado en cuaderno azul el Jueves, 30 Noviembre, 2006 por filosofiaparalocos

A menudo, los masocas como yo caemos una y otra vez en los mismos errores. Una canción, un poema, una calle, una película, un recuerdo… nos introducen de nuevo en ese mundo de melancolía, tristeza y derrota que ya vivimos hace no tanto tiempo. Dejarse guiar por esos sentimientos como llevado de la mano es abrirle las puertas a la depresión. Desgraciadamente, el único que tiene la llave para cerrarla es uno mismo, así que no se puede dar marcha atrás una vez la abres.

De todas formas, cuando la superas agradeces a todos aquellos que te hicieron caer en el fondo porque, una vez vuelves al mundo real, eres te crees invencible. Aunque si bien es cierto que esos fantasmas del pasado no volverán jamás, siempre los tienes arriba revoloteando, recordándote que no eres nadie, que cualquier día te quedas mientras comienzas a rezar para irte a la cama. Y le temes a la noche, y le temes a las horas, y destrozas los relojes, y vuelve la locura…

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para escuchar… Lagarto Amarillo – Al calor del invierno

Oración de perdedores

Publicado en versos nocturnos el Domingo, 26 Noviembre, 2006 por filosofiaparalocos

Ya no te guardo rencor
de tantas veces que he caído
olvidado entre las fotos de tu álbum abandonado.
Saltaba para manteneme a flote
en el mar de desperdicios
al que me ví relegado
castigado sin cenar.

 

Me escapo y me escondo de los perdedores que te rodean
para que no me alcance su fortuna,
habitantes de sombras cercanas a las lápidas
de un cementerio urbano.

 

Ahora quedan ya lejanas las veredas
que nos mantuvieron alejados,
(no quiero más adioses que se conviertan en hasta luego)
regálame tus bersos prohibidos
para pasearme entre las nubes.

Solicito el perdón del amor
por tantos daños mutuos recibidos
que no se compadecen ni de mis noches.
Llámame al llegar a casa de tu amante
y líbrame del mar.
Amén.

 

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para escuchar… Amparanoia – Me lo hago sola

sin (punto) final

Publicado en versos nocturnos el Miércoles, 22 Noviembre, 2006 por filosofiaparalocos

me pediste unos versos aunque no creo que te deba más
te dediqué todos los que me empeñé en fabricar para ti
y no supiste aprovecharlos
no sé si pedir perdón por algo que no he hecho
entenderás lo complicado que resulta reconstruir lo ya olvidado

lo que ya no existe mas que en la frontera entre mi imaginación y tu olvido

nací sin ser dotado de poderes
para poder sentir lo que ya
no me pertenece

comprueba si cerraste bien la puerta que separa tu vida y la mía
ya verás que ocupas un lugar en la memoria
que me afané por borrar

como las comas y los puntos
sin principio ni final

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para escuchar… Beck – Everybody’s Gotta Learn Sometime

Fotografiando azoteas

Publicado en cuaderno azul el Jueves, 16 Noviembre, 2006 por filosofiaparalocos

Ayer por fin te conocí. Tanto tiempo observándote desde tres filas atrás tenía que dar su fruto. No sé nada de ti, pero es igual; tu sonrisa y la dulzura con la que hablas tenía que tener un nombre.

Aunque tú no lo sepas, nos une todo un mundo. Tu timidez y mi ensueño se rozan cuando ponemos el ojo tras la vieja cámara réflex. De todos modos, déjame que te cuente un secreto. Sólo yo conozco el sitio perfecto y la hora en que las azotas brillan con todo su esplendor, y cualquier tipo un poco listo sacarían de ellas la más bella de las postales de nuestra alegre ciudad, con su lluvia y sus castañas.

Pero bueno, todavía no hace tanto frío para que podamos abrazarnos mientras esperamos, bajo el atardecer, que la cámara cumpla su objetivo.

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para escuchar… Yann Tiersen – Summer 78

A los Pájaros mojados…

Publicado en versos nocturnos el Jueves, 9 Noviembre, 2006 por filosofiaparalocos

Aparecieron justo en el momento
en que todos los cerezos
guardaban la sombra.
En medio de un abrazo
que no pudimos darnos,
los pájaros me atraían
con sus plumas de tintero
y pupitres de posguerra.

Fue, quizá, durante toda una tarde
(puede que una vida)
la que estuvieron,
con su canto,
dando respuesta a cada uno
de mis interrogantes.

Húmedos después de todo,
tras haber recorrido el vasto mundo,
me sentía pequeño
por no saber si acaso debía parar su vuelo.

Necesitado y desconfiado,
jamás podría imaginar
que lo siguiente fue prestarme unas alas
y volar
y volar
y… soñar.

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para escuchar… Rosendo – Agradecido