Toda mi vida ha sido un espejismo, y ahora que la tengo delante, no pienso dejarla escapar.
Atrás han quedado las tardes de bruma y niebla sentado en un banco esperando el momento justo para todo, sin llegar nunca a actuar. Aunque siga manteniéndome al margen de lo que se empeñan en llamar la “gente corriente”, comienzo a acercarme, aunque sea a echar un vistazo y volver a dar un paso atrás.
La suerte está de mi lado. Compré lotería, ya que si no jugaba nunca me iba a tocar, pensé. Paso los días tirando piedras, alargando mucho la mano, para que sepan quién soy y dejar huella más profunda. Me siento en el sitio, momento y con la persona adecuada; todo cuanto deseo es mío, sin depender siquiera de la memoria escrita de mis papeles arrugados.
Hoy, después de tantos años, estoy encantado de haberme conocido; feliz por ser extraño en mis rarezas, penoso en mis tristezas, vividor de mis sueños imposibles, ruiseñor cantando en mi ventana, capitán de mi velero…
(Seguiré vendiéndome al mejor postor)
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para escuchar… Lole y Manuel – Todo es de color