He intentado en más de una ocasión plantearme por qué asisto impasible al espectáculo político que nos rodea, más ahora en tiempo de elecciones. Lo siento pero, tras una ingesta desmesurada de tertulias, editoriales, reuniones de amigos y demás, no me ha quedado más remedio que practicar el más absoluto ateismo político.
Me he levantado durante años caminando por las mañanas dando cuenta de que iba solo por la calle. Nada ni nadie me hacía caso, me preguntaba qué tal ni me anunciaba los buenos días. ¿Por qué iba yo entonces a preocuparme de los demás? Pues lo hacía. Era ciudadano y, lo peor de todo, no me servía para nada.
Ahora he crecido algo, voy perdiendo pelo de tanto darle al cráneo y estoy vistosamente más demacrado físicamente. Siguen queriendo mi voto, pero no a mí. Quieren una cifra, una estadística, un escaño. Y una mierda, que se vayan con su maldita música a otra parte.
Lo confieso, me he afiliado al Partido Abstencionista.
———————————————————————————–
para escuchar… Captain Beefheart – Autumn’s Child