Un verde hubiera
en cada uno de tus sueños,
como si entrelazados trataran
de olvidarse, o embriagados
por cada ocasión lamentada.
Gime la chica de la barra,
apunta algunas frases que no acierto
a escuchar, intentando
no caer de nuevo en esa rutina.
Y es el pasado lo que le resta al futuro,
tal vez cierto intento de regreso,
incierto a la deriva
de búsquedas infructuosas.
En cada postal que habito,
un cúmulo de recuerdos inventados,
jugando con vidas paralelas
hasta tratar con el mismo diablo en mi interior.
Pese a los intentos por disfrazar
las penurias, los miedos,
la depresión, la inseguridad,
una y otra vez regreso
al puente acristalado,
donde quemé la mitad de la vida;
a la arena de la playa donde renació
un nuevo yo de las cenizas,
hasta llegar a alcanzar
la misma luz de fuego,
incluso hasta hacer florecer cualquier desierto.