Archivo para junio, 2007

El columnista

Posted in cuaderno azul on Miércoles, 27 junio, 2007 by ajjulia

El poeta amanece temprano, despertando la ciudad. Vive despacio, como queriendo calmar con su metáfora las ansias de una gente que cada vez piensa más deprisa, que no dan cuenta de lo que ocurre a su alrrededor.

Entrega su columna a diario, como mandan los cánones, entre el primer y el segundo café. Escribe a mano sobre cuartillas, siempre en el mismo velador de mármol que da a la calle principal, por donde pasan a diario tantas personas que no reparan en él de la misma manera con la que él sí los escruta.

Escribe con su mirada perdida en la lejanía del horizonte, sintiéndose pequeño ante la tamaña inmensidad del océano, soñando algún día con ser gaviota.

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para escuchar… Mikel Laboa – Txoria Txori

Volver

Posted in Sin categoría on Martes, 19 junio, 2007 by ajjulia

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Sentirse en casa. Pasear la ciudad envuelto en un cúmulo de sensaciones que siempre estuvieron ahí, pero se antojan nuevas. Despertar olvidando todo el pasado reciente, las personas que ya no están, las que no volverán a estar. Compartir de nuevo tus sueños con alguien que siempre estuvo a tu lado y tú no te dabas cuenta. Volver a los sitios de siempre, con la gente de siempre. Tomar rumbo al sur. Los paraísos desiertos. Vacaciones.

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para escuchar… Ismael Serrano – Kilómetro cero

Los días de diario

Posted in máquina de escribir on Viernes, 8 junio, 2007 by ajjulia

“Nos sentamos a comer en uno de esos restaurantes judíos del Lower East Side pensando en Muñoz Molina, que nos describió cómo era la vida en este lado del mundo. La verdad es que todo se antoja más miserable cuando los días de diario no son más que sentirse uno más entre la muchedumbre, que camina con la mirada baja buscando su sitio entre la rutina.Sentarse en una terraza a contemplar el skyline de Nueva York, con el polvo y las columnas de humo que suben desde el infierno para entremezclarse con las últimas luces del atardecer, es uno de los mejores placeres que existen para las personas como nosotros, sacados a bofetones del pueblo del sur.

Sentí que era esto lo que deseaba durante tanto tiempo, ya que lo mejor de las grandes capitales del mundo es poder descubrirse a uno mismo, saber quién eres entre tanto desconocido. Y sentirte solo, no precisamente huyendo de un pasado puede que olvidado, pero sabiendo que no has sido hasta entonces quien creías ser.

Algún día de estos seguro que coincido con X., quién sabe si entre las callejuelas de Greenwich Village, y comprenda al fin por qué la vida comienza y termina en Manhattan.”

“No es necesario compartir la cama para compartir los sueños, ¿sabes, muchacho?”, me dijo Alvite apurando una copa en la barra del Savoy.
-“Lo más lascivo que he hecho últimamente ha sido tumbarme a soñar otros mundos que no son los míos”, le contesté, mientras en la gramola sonaba de nuevo la misma canción, una y otra vez.

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para escuchar… Chet Baker – My funny Valentine

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