Los días de diario

“Nos sentamos a comer en uno de esos restaurantes judíos del Lower East Side pensando en Muñoz Molina, que nos describió cómo era la vida en este lado del mundo. La verdad es que todo se antoja más miserable cuando los días de diario no son más que sentirse uno más entre la muchedumbre, que camina con la mirada baja buscando su sitio entre la rutina.Sentarse en una terraza a contemplar el skyline de Nueva York, con el polvo y las columnas de humo que suben desde el infierno para entremezclarse con las últimas luces del atardecer, es uno de los mejores placeres que existen para las personas como nosotros, sacados a bofetones del pueblo del sur.

Sentí que era esto lo que deseaba durante tanto tiempo, ya que lo mejor de las grandes capitales del mundo es poder descubrirse a uno mismo, saber quién eres entre tanto desconocido. Y sentirte solo, no precisamente huyendo de un pasado puede que olvidado, pero sabiendo que no has sido hasta entonces quien creías ser.

Algún día de estos seguro que coincido con X., quién sabe si entre las callejuelas de Greenwich Village, y comprenda al fin por qué la vida comienza y termina en Manhattan.”

“No es necesario compartir la cama para compartir los sueños, ¿sabes, muchacho?”, me dijo Alvite apurando una copa en la barra del Savoy.
-“Lo más lascivo que he hecho últimamente ha sido tumbarme a soñar otros mundos que no son los míos”, le contesté, mientras en la gramola sonaba de nuevo la misma canción, una y otra vez.

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para escuchar… Chet Baker – My funny Valentine

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3 comentarios to “Los días de diario”

  1. Mmmmm. yo creo que nunca llega uno a conocerse realmente. Siempre encontrará algo de si mismo que no sabía que tenía y que le sorprenda…

  2. manhattan era un sueño…

    cuidado con lo que deseas, porque lo puedes conseguir.

    y así es, la historia de mi suerte… en su momento el sueño era egipto y antes hubo otros…

    a manhattan volvería con los ojos cerrados, pues washington square y las calles del village fueron mucho más que un nombre. ahí encontré la herencia del principio de múnich… y sí, hay lugares que tienen magia.

    hace un rato, gsus me dijo que todo empieza con un deseo…

    piense en uno, amigo, en uno… la intuición y las ganas hacen el resto, en el momento preciso, como dice la canción.

    y hay encuentros y lugares que se presagian como mágicos puntos de inflexión, que si colocamos bien en la memoria nos dejarán como regalo la posibilidad de evocarlos a base de recuerdos basados en experiencias impagables.

    un abrazo, siempre grande.

  3. concretamente esto era parte del texto….
    “Siempre todo parte de un deseo,
    y una gota de sudor desciende por el muslo,
    tan desnudo y abandonado,
    que quiere poner orden en tanto desasosiego…

    …Una vez más, soluciones salinas
    a las heridas abiertas.”

    bueno no voy a poner el poema entero porque es
    algo extenso, lo cosa es que estube viendo la
    presenteción del libro l.mª panero, “papá dame la mano que tengo miedo” y el maestro no articulaba una
    frase enetera y coherente…y bueno al hilo de sus palabras titulé el texto “mamá, no dejes que llegue la madrugada”…en definitiva soñar soñar soñar….

    abrazos señores……

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