Archivo para octubre, 2007

Arruinados

Posted in máquina de escribir on Domingo, 28 octubre, 2007 by ajjulia

Hay personas a las que cuesta no echar de menos, no recordarlas de vez en cuando.

Esta semana, casi entera en la cama por culpa de una gripe mal curada, comprendes que las personas que están mas lejos son las que tienes más cerca, mientras que otras que tienes a tu lado se ven cada vez más lejos, desgraciadamente.

Cuando alguna noche decides tomar carretera y manta, con la única compañía de un buscador de historias y un poeta único en su especie, sólo puedes esperar algo bueno. He tardado un poco en darme cuenta. Necesito de esa droga que es la que nos hace amanecer en Gran Vía con la intención de ver amanecer, comprar El País y una cerveza para brindar con la luz de la mañana, Edificio Metrópolis al fondo. O simplemente ir al Vips de Princesa, por buscar la música de Biravent entre sus mesas.

Estaré abonado a la melancolía, pero afortunadamente, algunos sí la comprenden.

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para escuchar… Elliott Murphy – Nothing can take the place of you

De leyenda

Posted in cartilla de viaje on Miércoles, 24 octubre, 2007 by ajjulia

Al mundo le faltan leyendas. Los segundos transcurren por las venas soñando su momento de gloria. Siempre quise ser un héroe. Saborear los momentos sagrados anteriores a la gran batalla. El mar no para de crecer frente a mí, pero una oscuridad agotadora me recuerda que la soledad —esa enemiga y compañera— siempre maldice al guerrero, aterrándole de miedo y equivocando su destino.

No paré de crecer, siempre quise ser un héroe. Los ojos se cerraban y abandoné entre lágrimas. Podría describir mi infancia en una serie de instantáneas. Es invierno, huele a castañas y piel de naranja, que se asan en la chimenea contra el frío, la música suena. Son acordes vestidos de negro. (Aquel día me enseñaron a volar, como las águilas, sobre una batería. Tenía siete años). Las guitarras no podían engañar: lo que sonaba me enseñó el camino. Eran Héroes del Silencio.

Un antiguo amor me preguntó: “¿qué es para ti la melancolía?” No supe contestar, ya que sólo sé vivirla. Hoy creo que melancolía es cerrar los ojos y soñar con esos instantes que no has vivido, pero que permanecen en tu memoria. Por ejemplo, a los grandes músicos le deben sobrar esas noches repletas de versos y canciones pero, a diferencia de otros, las pusieron por escrito. Todo el mundo tiene su colección de favoritos en esto de la música, pero creo que cuando despertamos no recordamos más que a unos pocos: Bob Dylan, Tom Waits, Frank Zappa, David Bowie, Jim Morrison… Enrique Bunbury coincide en alguno de ellos. A mí personalmente no me importa que quiera tomarlos de ejemplo, yo también lo haría.

Diez años después, no sé si el espíritu del vino es real o ficticio, si sigue deambulando entre nosotros. Tampoco acierto a recuperarlo cuando lo pierdo. Cuando sea mayor y cierre los ojos, sólo quiero recordar qué significaba ser uno de los Héroes. Frente a mí, el mar no cesa nunca. Y yo, que siempre estuve allí, aunque aún no hubiera llegado a la estación del silencio, sólo quería ser un héroe.

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para escuchar… Héroes del Silencio – Héroe de leyenda

Nuevo rumbo de los vientos

Posted in cartilla de viaje on Lunes, 22 octubre, 2007 by ajjulia

Me gusta volar. Odio, sin duda, los aeropuertos con sabor a despedida, las noches que pretenden ser las últimas. Regresar de un viaje corto significa caer dos días enfermo en cama, sin ganas de nada. Lo peor de todo son las personas que dejas atrás, sin saber cuándo llegará el próximo beso, el próximo “he vuelto para quedarme”. Desde hace unos años siempre me asola el mismo pensamiento de verme como un apátrida, de sentirme de todas y de ninguna parte a la vez. Sucede frecuentemente en cafeterías de aeropuertos, donde gusto de sentarme a mirar a las parejas con los enormes pájaros de hierro de fondo.

Hoy, desgraciadamente, no paraba de darle vueltas a una voz, a una persona. Se nos fue el bueno de Juan Antonio Cebrían, compañero y grande entre los grandes. Podría apostar a que era la persona perfecta cuando hablamos de radio. Regateaba las desgracias con su humor tan particular, siempre feliz como una lombriz, pero no pudo volver a poner en marcha el reloj de su corazón, cuando a éste se le antojó pararse. Cebri era lo que dice un maestro. Para nosotros, los vampiros, los noctámbulos, los insomnes, La Rosa de los Vientos era una medicina, la compañía ideal para nuestras soledades. Tantos años la voz que comprendía nuestras ansias por el saber, él, que nos enseñó la historia desde el principio. A veces he pensado que hacía trampas, que Juan Antonio estuvo en todos aquellos lugares, en los campos de batalla y celebrando épicas victorias en tantos y tantos lugares. Si no, de dónde procedía tanta sabiduría, tantas historias de la historia.
Mi pasaje favorito, como el de tantos otros, narraba las peripecias de un tal Alejandro Magno, el que algún día se reencarnó en su hijo y a partir de hoy le cuidaremos entre todos para que sea, al menos, tan grande como lo fue su padre.

Querido maestro, allá donde estés, quién sabe si marcando el rumbo de la rosa de los vientos…
¡FUERZA Y HONOR!

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para escuchar… Especial La Rosa de los Vientos

Yolanda Castaño – El libro de la egoísta

Posted in Autores on Viernes, 12 octubre, 2007 by ajjulia

“Xa non pirámide; xa non alerta.   Recibe o soño da que te
contempla, oh contemplado.

Porque tecemos a arpilleira do noso coñocement e á vez
tecémonos nela, que corto monarquías tal como bracexo no
naufraxio, que trepadas estructuras nin códices me pertenecen.
Para tentar metermos firmamentos en caixiñas baratas de
papelm e astucias baratas de regateo, sucia economía de
abranguer.    Tamén a conciencia produce desperdicio.

Cánto tempo tarda en acabarse todo. Eu cheguei aquí para
quedar. Recibe o soño da que te contempla oh contemplado.”

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para escuchar… Nacho Vegas & Christina Rosenvinge – Que nos parta un rayo

Símbolos de la revolución

Posted in máquina de escribir on Miércoles, 10 octubre, 2007 by ajjulia

La vieja foto del Che que presidía mi cuarto pasó a mejor vida a medida que avanzaba en la veintena. Mis mayores me avisaron de que los ídolos de hoy son el olvido de mañana y, con la mejor de las suertes, permanecen en la memoria un tiempo, hasta que otros ocuparan su sitio. Al revolucionario Ernesto Guevara le sucedió un poco lo mismo, fue agrietándose en carácter debido a no saber encajar los golpes que le propinaron hasta sus propios compañeros, cambiando sus principios a la vez que se despojaba la camisa.

Nunca conoceremos la historia real de los líderes, cómo respondían a cada situación. Acaso grandes pensadores, políticos o artistas, el que creemos fruto de su genialidad proviene de la leyenda que otros han fabricado a su alrededor. En la nación del capitalismo, en la que vivimos un poco todos, el Che se encuentra en un pedestal al que le subieron los que le criticaban. Aunque parezca una paradoja, el arte pop utiliza una serie de personajes que, oh cielos, odiaban el dinero pese a guardarse unas monedas con su efigie en los bolsillos. Para mayor inri,  se ven parodiados en infinitud de ocasiones, sea en camisetas patentadas por diseñadores de prestigio, sea un Mao Zedong en cuadros warholianos de exposiciones de renombre.

Algunas veces me he visto envuelto, sin quererlo, en mítines políticos. No sabes por dónde te va a salir el orador de turno y, si prestas atención a algo más que los bufés de turno, puede que incluso te convenzan hasta para venderte un coche. En todos hay compañeros de turno, tan jóvenes como tú, que te hablan de guerras de las que ni han leído, pero están convencidos de ellas. En todos hay símbolos que ni siquiera hemos vivido, sin embargo los hacemos nuestros. Puestos a decir, incluso te encuentras con personas que pasaban por ahí, como tú, y ya son seguidores enfervorizados de la ideología a seguir.

En Caótica Ana, Julio Medem nos muestra poéticamente una historia que podría ser real: una chica joven y guapa que empieza por ser un genio en potencia en una isla paradisíaca y termina por dedicarse al terrorismo poético en las calles de Nueva York, rebelándose contra su inicial mundo de sueños por cumplir. Actualmente seguimos sin encajar los golpes de los nuestros como le sucedió al Che o como en la ficción a Ana y, encima, dentro de cincuenta años ya nadie llevará flores a nuestra tumba, porque se habrán olvidado de nuestro nombre y no se estamparán camisetas con nuestra cara.

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para escuchar… Lucinda Williams – Are you alright

 

Otoñando

Posted in máquina de escribir on Domingo, 7 octubre, 2007 by ajjulia

Octubre llega como cada año anticipándose al tiempo de las cerezas, otoñando el paso de las horas con los primeros fríos necesitados de bufandas umbralianas. Reconocemos este período por el regreso de los niños al curso escolar, porque a las cinco de la tarde al paso por la puerta de un colegio de pago nos reconocemos en los miedos de las miradas, por aquello de que nadie pase a buscarnos. La vida vuelve a llenarse de aromas a virutas de lapicero y mochilas cargadas con la ilusión del blanco de los cuadernos por estrenar, pero siempre quedará en el recuerdo el joven que llegó una noche al Café Gijón en busca de una gloria que tardaría años en serle reconocida.

Regresar es siempre volver a empezar donde todo lo dejamos, antes de las vacaciones estivales, aunque la muerte nunca es el final sino una giro hacia los comienzos. Verano nos engaña cada temporada con sus buenas intenciones de palabras mojadas y el olor de geranios y jazmines que se antojan imperecederos en los patios donde malgastamos las tardes con alguna copa de más y mucha literatura de menos. El Marca deja de ser un cúmulo de chascarrillos para volver a la hoja de resultados que todos anhelamos los lunes por la mañana. Los cafés abandonan las terrazas en busca de sus veladores de mármol y los desayunos cesan de servirse a las once y tornan a su horario de ocho a nueve, con ejecutivos de corbatas mal anudadas y banqueros en busca de alguna presa a la que destripar ese día.

Sin duda alguna, todos deseamos la llegada del otoño pese a las promesas incumplidas del cambio climático y fríos gélidos que nunca llegan cuando se les necesita. Los armarios, antes de entretiempo, nos traicionan mostrándonos una ropa que no es la nuestra, que se nos antoja imposible de reconocer frente a un espejo maldito que queda lejos de desearnos los buenos días. Las vacaciones son la principal causa de divorcios y nos engañamos sin cuestionarnos en realidad quiénes somos, por qué hacemos lo que hacemos.

La felicidad dista mucho de seguir esos caminos marcados por canciones de Serrat sobre locos bajitos, carteras y mochilas nuevas; pero al pasar por la puerta de un colegio reconocemos bajo los plisados de las faldas a las lolitas prometidas por Umbral, con su imagen perenne de dandy con botines y bufandas tristes que esconden los secretos en cada uno de sus libros, y que nos ha abandonado para siempre en este otoño donde las miradas no repararán nunca más en la marquesina de un antiguo café de provincias.

 

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para escuchar… Josh Rouse – Love vibration

Las horas de vigilia

Posted in cuaderno azul on Lunes, 1 octubre, 2007 by ajjulia

La noche me teme casi tanto por haberla maltratado como por el poco uso que vengo haciendo últimamente de ella. Las horas de vigilia son, como escribía un temprano Cioran, una declaración de guerra. Los que pertenecemos a la tribu de los hijos de la noche (insomnes a nuestro pesar) escribimos para no desgarrarnos en tormentos, o quizá a pesar de ellos. Aun así, el peor momento siempre llega al alba, ya que volver a la realidad supone un momento -sin retorno- en que los sueños cesan de tener cabida.

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para escuchar… Quique González – Lady Drama